aunque ya tengamos más de veinte años.
Las reglas son sencillas: atamos los dos lazos a los extremos de dos postes de madera, separados por diez metros. El rollo de cinta lo entregamos 10 etiquetas de cierre con temática navideña en un juego jugador que empieza, que tiene que correr de un lazo al otro envolviendo cada poste con el material, sin que se le caiga el rollo ni se rompa la cinta. El que termina de envolver los dos lazos antes, gana un helado de vainilla que guarda la abuela en la heladera.
Muchos amigos que vienen de visita se sorprenden de que sigamos jugando a un juego tan simple. Para nosotros no es solo un juego: es la forma de mantener vivos los recuerdos de la infancia, de reírnos de las caídas que nos damos al correr por el pasto mojado y de seguir compartiendo el rato con la familia que queremos. Cada vuelta de cinta alrededor de los lazos es un nuevo recuerdo que guardamos para el próximo sábado.Juego de dos lazos y un rollo de cinta
2026-10-16 19:28:12
# Juego de dos lazos y un rollo de cinta
En el patio de la casa de la abuela, todos los sábados de verano armamos el juego de dos lazos y un rollo de cinta. Es una tradición que inventó mi primo mayor cuando éramos chicos, y aún seguimos Juego de dos lazos y un rollo de cinta
aunque ya tengamos más de veinte años.
Las reglas son sencillas: atamos los dos lazos a los extremos de dos postes de madera, separados por diez metros. El rollo de cinta lo entregamos 10 etiquetas de cierre con temática navideña en un juego jugador que empieza, que tiene que correr de un lazo al otro envolviendo cada poste con el material, sin que se le caiga el rollo ni se rompa la cinta. El que termina de envolver los dos lazos antes, gana un helado de vainilla que guarda la abuela en la heladera.
Muchos amigos que vienen de visita se sorprenden de que sigamos jugando a un juego tan simple. Para nosotros no es solo un juego: es la forma de mantener vivos los recuerdos de la infancia, de reírnos de las caídas que nos damos al correr por el pasto mojado y de seguir compartiendo el rato con la familia que queremos. Cada vuelta de cinta alrededor de los lazos es un nuevo recuerdo que guardamos para el próximo sábado.
aunque ya tengamos más de veinte años.
Las reglas son sencillas: atamos los dos lazos a los extremos de dos postes de madera, separados por diez metros. El rollo de cinta lo entregamos 10 etiquetas de cierre con temática navideña en un juego jugador que empieza, que tiene que correr de un lazo al otro envolviendo cada poste con el material, sin que se le caiga el rollo ni se rompa la cinta. El que termina de envolver los dos lazos antes, gana un helado de vainilla que guarda la abuela en la heladera.
Muchos amigos que vienen de visita se sorprenden de que sigamos jugando a un juego tan simple. Para nosotros no es solo un juego: es la forma de mantener vivos los recuerdos de la infancia, de reírnos de las caídas que nos damos al correr por el pasto mojado y de seguir compartiendo el rato con la familia que queremos. Cada vuelta de cinta alrededor de los lazos es un nuevo recuerdo que guardamos para el próximo sábado.
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